El pasatiempo cultural (cine, exposiciones y espectáculos) puede ayudar a las personas mayores a prevenir la depresión, según un artículo publicado en The BritishJournal of Psychiatry. Psicólogos británicos, después de analizar los datos de más de 2.000 ancianos, descubrieron que ir al cine o al teatro una vez al mes o más a menudo reduce el riesgo de desarrollar depresión en la vejez en un 48%.
El proceso de envejecimiento suele ir acompañado de un deterioro de la salud mental. No se trata solo de las enfermedades asociadas con el proceso de neurodegeneración, sino también de los trastornos afectivos (por ejemplo, la depresión), que pueden reducir en gran medida la calidad de vida. Además, la depresión también se considera uno de los factores que aumentan el riesgo de desarrollar demencia en la vejez.
Para evaluar cómo el ocio cultural puede ayudar a las personas mayores a reducir el riesgo de desarrollar depresión, Daisy Fancourt y Urszula Tymoszuk de University College de Londres (Reino Unido) analizaron datos de 2.148 británicos mayores de 50 años (la edad promedio al comienzo de las observaciones fue 63,9 años). De cada participante, se disponían datos sobre género, edad, estatus socioeconómico, enfermedades, consumo de alcohol, exclusión social (presencia o ausencia de familiares y amigos cercanos), así como la asiduidad a eventos culturales: ir al cine, teatro y exposiciones. De todos los participantes, el 74.8% informó que asistió a eventos culturales al menos una vez al año.
Durante los diez años de observación, 616 participantes fueron diagnosticados con depresión. Después de analizar los datos, los científicos descubrieron que ir al cine, al teatro o a una exposición una vez cada ciertos meses reducía el riesgo de desarrollar depresión en un 32%, y una vez al mes en un 48%.
Los autores del trabajo, por lo tanto, demostraron que el pasatiempo cultural puede ser un factor que influye en el desarrollo de la depresión en la vejez. Sin embargo, los científicos aclaran que esta relación se puede dar por la participación social y la actividad física ligera, que generalmente acompañan el ocio cultural.
Recientemente, científicos checos analizaron datos de más de 20.000 europeos y concluyeron que la vida por debajo de la línea de pobreza en la infancia puede afectar las funciones cognitivas en la vejez. Un artículo publicado en la revista Neurology, informa que las personas cuya infancia fue pobre, en su vejez recordaban menos palabras y no tenían un vocabulario tan rico.